Star Wars: La Alianza Contraataca

Enseñanzas de Exar Kun (Parte I)

Syleth, Ben, escuchad con atención. No os llamaré aprendices, pues en la Fuerza Unificada no existen los opuestos. Yo aprendo al enseñaros, y vosotros enseñáis al aprender. Somos Caminantes que viajan juntos, y cada paso que damos nos acerca a todos hacia la verdad.

El arma de un Jedi es su disciplina, la de un Sith es su conocimiento. La nuestra es la verdad. Con la verdad mostramos al Jedi que su control es estéril, y al Sith que su conocimiento es incompleto.

El Sith es fuego. Crece y evoluciona sin descanso. Pero arrasa el mundo porque carece de forma. El Jedi es hielo. Es sólido y firme, y puede adoptar una forma. Pero no crece y está condenado a derretirse al cabo del tiempo. Por eso el Sith siempre vence al Jedi, y por eso todo Sith es enemigo de sí mismo.

Y la verdad es que el Sith quiere destruir al Jedi porque desea su amor, y no lo obtiene. Y por eso el Jedi quiere destruir al Sith, porque le recuerda su propio fracaso.

Y la verdad es que ambos se aman, pero odian el amor. Su odio les impide aceptar la verdad.

Vosotros debéis ser el faro de la verdad.

Luchad ahora, con vuestras espadas.

Syleth contiene su ira contra ti. ¿Puedes percibirlo, Ben? Ella te odia en este momento. Porque has traicionado su fe en ti. Porque no eras infalible, inquebrantable, como ella te imaginaba. Te odia porque eres humano, imperfecto, y ella te quería divino, sin tacha. ¿A qué odia Syleth en realidad? Todo el odio que sentimos por alguien es siempre odio por nosotros mismos.

Todo aquello que nos es ajeno nos resulta indiferente.

Syleth odia que ella no es divina; odia ser imperfecta. Pero es más fácil odiar a otro. Odiarse a uno mismo exige un cambio, una transformación en nuestro interior.

Y en verdad Syleth debería amarte, Ben, pues tú le has permitido comprender que se odia a sí misma. Debería agredecerte que le hayas mostrado la verdad, pues ahora el Camino se abre frente a ella, claro, diáfano.

Y tú también te odias a ti mismo, Ben. Prefieres el rol de mártir, porque has recibido las enseñanzas Jedi durante demasiado tiempo. El papel de víctima te permite mantener tu disciplina: la ilusión de que amas a los demás. Pero no puedes amar a los demás si te odias a ti mismo. Libera tu odio hacia ti mismo. Golpea a Syleth con tu espada. Así, más fuerte, con más furia. Eso es, grita, grita, ¡dile que la odias ahora! Pero ahora detente, toma aire. Comprende que estás proyectando tu odio. Acéptalo. Siente compasión por ti mismo. Sólo entonces podrás sentir compasión por el otro.

¡No, no te disculpes! Tu furia te ha enseñado una lección, pero Syleth también ha aprendido gracias a que has expresado lo que sentías. Dadle las gracias al odio por esa lección. Así el odio se sentirá útil, así se sentirá aceptado, y dejará de ser odio, para transformarse en amor.

Y agradece a tu compañera de viaje que te haya mostrado la verdad. Ella es tu aliada, tu amiga.

Pues el único enemigo está en nuestro interior.

Habéis inciado el camino hacia el Otro Lado.

No os enseñaré nada más hoy.

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SergioAchinelli SergioAchinelli

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